Volar es uno de los mayores sueños que tiene el ser humano. Podemos quedar hipnotizados al ver el vuelo de las aves. Como planean, dejándose llevar por las corrientes de aire. Transmiten una sensación de suavidad, de calma, de tener la situación controlada, y sabemos que observan desde su altura cualquier movimiento que pueda darse debajo de ellas. Seduce la idea de poder alzar el vuelo y tener ese efecto de quietud y libertad.

En la mitología griega encontramos la historia de Dédalo e Ícaro, en su intento humano de imitar a las aves usando alas de plumas y cera para escapar del laberinto de Creta.

Leonardo da Vinci dejó un sinfín de bocetos y diseños minuciosos de máquinas voladoras, como el ornitóptero, inspirada en el aleteo de las aves. Nunca lo montó ni lo probó en vuelo, pero ahí está presente ese deseo de volar.

Hay especialidades de vuelo como el ala delta, el parapente o el wingsuit, ese traje con alas. Aprovechan las corrientes de aire para poder desplazarse. Se podría decir que son unas nuevas especies de aves que planean y ocupan un lugar en las alturas. Sentirse libre, volar y observar lo que hay bajo sus pies.

Esta foto está hecha en la bahía de Roses, Costa Brava, una mañana tranquila y soleada de invierno. En un principio me quedé observando los movimientos de los parapentes, era como hipnótico, trazaban rectas, tomaban altura para luego descender… hasta que lo miré con otros ojos. Así que, puse mi cámara en posición, esperé el momento oportuno, y ¡clic! ¡Foto hecha!

El ISO 200 es la sensibilidad escogida. No puse el ISO más bajo, lo compensé con una velocidad alta, 1/1000 y ƒ/5.6 de apertura. En esta ocasión la distancia focal es de 140 mm, de esta manera nos acercamos un poco a los dos objetos, pero dejando espacio a su alrededor.

Me hizo gracia ver los dos parapentes juntos que formaban una figura que me recordó a las caricaturas de los tebeos. Creo que se podrían identificar fácilmente como cejas y ojos. Un rostro, cejas y ojos, que están observando desde las alturas.

los satélites. El Salmo 53:2 dice: Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios.”

Dios, desde su posición, mira con atención y preocupación al ser humano. Mira, observa y examina a ver si hay alguien que reflexione y dirija su mirada hacia arriba. Porque Dios ya se ha acercado por medio de Jesucristo y ahora, en la libertad que ha dado, sin obligar a nadie a nada, está observando si alguien da el siguiente paso: buscarle.

La invitación hoy es: ‘Busca a Dios mientras puede ser hallado, llámale en tanto que está cercano’ (Isaías 55:6)

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