En algunos destinos turísticos se ha añadido, en su publicidad, que ‘desde aquí podrás contemplar la mejor puesta de sol’.

Y es que uno se queda hipnotizado viendo como el sol va desapareciendo, a la vez que los colores anaranjados van surgiendo con más fuerza y, si es en el mar, va dejando ese reflejo que tiñe el agua… la vez que se puede escuchar el rumor de las olas.

Observar el atardecer no es solo mirar, hay algo más. Es un momento de contemplación y quietud, donde las emociones y los sentimientos afloran. Se crea un ambiente de paz y tranquilidad. Son esos instantes perfectos para la reflexión.

Esta fotografía está tomada en la isla griega de Mikonos, y refleja todos estos aspectos. No es la típica foto del velero con la columna del sol reflejada en el mar. La imagen de estas dos figuras observando la última luz del día no me dejó indiferente. Puse mi cámara en posición y ¡clic! ¡Foto hecha!

Capturar una foto teniendo el sol de cara es complicado, ya que se concentra mucha luz en un solo punto, por lo que debe realizarse utilizando una velocidad alta, un ISO bajo y una apertura cerrada. Por la tarde, viendo que el sol va perdiendo fuerza, se pueden modificar estos valores, pero siempre pensando que hay una pequeña zona donde se concentra mucha luz.

En esta foto se ha utilizado una distancia focal de 80mm. Con ello se consigue delimitar los objetos deseados y también se regula la cantidad de luz que entra sin tocar aún la apertura. Al ser una foto al sol es mejor poner la sensibilidad baja, ISO 100 pensando en ese punto de luz, la apertura f 5,6, y una velocidad que permita captar bien la imagen, sin que se queme, 1/500 es suficiente.

Un hermoso atardecer, que ocurre todos los días y crea esta belleza y armonía en la naturaleza, no puede salir de la nada, de un chispazo o explosión. Todo ese orden y colorido no es producto de la casualidad.

En Romanos 1:19-20 (NVI), dice: “… lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa”

Lo que significa esta cita es que una de las formas en que Dios se da a conocer es por medio de la creación, de su creación. En esta ocasión, en un atardecer, donde al contemplarlo desde un lugar escogido, nos quedamos sin palabras para poderlo definir. Ahora, en la paz y tranquilidad, observando… reflexionemos.

Todo esto no puede surgir de la nada, ni es por casualidad, es una señal de que hay un creador, de que hay un Dios. La naturaleza misma y nuestra propia mente pensante nos dan la pista a seguir.

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