Esta foto fue tomada en Colliure, un pueblo costero de Francia, muy cerca de la frontera con España, pequeño, muy pintoresco y acogedor. En su cementerio descansan los restos de Antonio Machado, poeta perteneciente a la llamada generación del 98, exiliado tras el golpe de estado de julio del 1936 perpetrado por el general Franco.

La foto está realizada con una Nikon D60. Apertura F 8.0. Distancia focal 200 mm. Velocidad 1/4000 y un ISO 400. Puse una velocidad alta para conseguir resaltar las siluetas. Estuve un buen rato esperando para poder coger este momento.

El contraste entre el azul del cielo y la oscuridad del resto de la imagen nos invita a considerar los opuestos, el conflicto, los contrarios, la diferencia. El cuadro me pareció muy significativo no solo por la luz y la sombra sino también por los elementos recogidos: la iglesia, la cruz y el ser humano.

Me llama la atención el hecho de que la cruz se encuentra en el exterior de la iglesia, cuando lo habitual es encontrarla en su interior. Me gusta que esté fuera. Cristo no está encerrado en las iglesias y los templos. No podemos buscar a Dios a través de las instituciones, pues posiblemente veremos un Dios deformado, defectuoso, mediatizado por el filtro que estemos utilizando. Como vimos en la primera entrada de este blog, a Dios solo se le puede buscar a través del sacrificio de Jesucristo. Por eso me gusta esta foto: vemos a las personas junto a la cruz.

Si queremos acercarnos a Dios debemos hacerlo a los pies de la cruz. Hay situaciones en nuestra vida que nos pesan, conflictos, tensiones… prejuicios también, que no nos dejan decidir correctamente. Algunos ven la iglesia como el medio de salvación, pero ahí encontraremos personas como nosotros, pecadoras, imperfectas, con defectos. Charles Spurgeon, un predicador cristiano del siglo XIX, dijo: “Si buscas una iglesia perfecta y tú no lo eres, en el momento en que entres dejará de ser perfecta”.

Estar al lado de la cruz es el lugar correcto. En el Evangelio según San Juan 3;16 dice: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna»

Posted in

Deja un comentario