En Barcelona, en la zona del Fòrum, al lado del Centro de Convenciones Internacional (CCBI) nos encontramos con un puente que te permite cruzar el cinturón del litoral. Este mismo puente, hace muchos años se encontraba en la plaça de les Glòries y, en vez de desmantelarlo y deshacerse de él, lo trasladaron a esta parte de la ciudad.
Me hizo mucha ilusión verlo, porque cuando era joven lo había cruzado muchas veces. Recordando viejos tiempos, volví a caminar por encima de él. Al final del puente, cuando casi lo había cruzado, me encontré con dos hojas en el suelo. A simple vista no le di más importancia, las hojas por el suelo las podemos ver en todos partes, pero me quedé con la impresión de que son elementos que se mueven en libertad.
Pero, si observamos bien, vemos que las hojas son algo frágil, que se dejan llevar por los golpes de aire, arrastradas por el suelo, que su color original se va desvaneciendo y no pueden recuperar su vigor. En realidad, están cautivas en las circunstancias y ambientes que las rodean, sin voluntad propia para poder determinar ni dirigir sus movimientos.

Al ver la sombra de las líneas de una barandilla pasando por encima de esas hojas, creando la ilusión óptica de estar encerradas en una celda, me pareció una descripción visual y muy definida del concepto de una hoja que caduca. Por eso, al ver esta imagen, puse mi cámara en posición, esperé el momento oportuno, y ¡clic! ¡Foto hecha!
Escogí hacerla en blanco y negro para remarcar más la escena, no hay color cuando la situación es dolorosa, la hoja podría ser una metáfora de la vida del ser humano.
Cuando una hoja se desprende del árbol empieza su etapa final. Lo primero es que cae, se desprende del árbol, deja de recibir los nutrientes necesarios, se desplaza como si estuviera libre, pero es empujada por las corrientes de aire.
El ser humano se distanció de Dios y quiso ser dueño de su propia vida. Creyéndose libre es esclavo del resultado de una relación rota con Dios. Sigue pensando que tiene el control sobre su vida, pero se ve barrido por golpes de viento no esperados.
Las hojas secas en la Biblia simbolizan la fragilidad humana, la transitoriedad de la vida y la destrucción ante el juicio divino.
Volver a Dios y tener relación con Él es iniciar una nueva vida recibiendo los nutrientes necesarios para la vida, con los beneficios de su cuidado y amor.
“Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en Dios, el Señor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.” (Salmos 73:28 LBLA)









