El transbordo más largo en la red de metro de Barcelona es el de Passeig de Gràcia, que enlaza la línea 3, la verde, con las líneas 2 y 4, la lila y la amarilla.
Es un tramo totalmente recto, con una longitud entre 237 y 260 metros según la línea de enlace, una anchura de unos 3 metros, y un tiempo de recorrido de 4 a 8 minutos, dependiendo del paso a que se vaya y la cantidad de gente que transite. Los usuarios habituales ya saben lo que se van a encontrar una vez que se introducen en el gran túnel; los que no lo son, empiezan a caminar sin ver el final del tramo, esperando llegar lo antes posible.
Es un trayecto un tanto estresante, por su longitud, su poca anchura y la circulación de personas, a veces demasiadas, lo que hace que no se pueda llevar un ritmo constante y, ya se sabe: cuando uno va en metro, los minutos, incluso los segundos, cuentan. Un pasillo con estas características puede dar un poco de agobio. Aunque uno se encuentra con muchas personas, en realidad es un trayecto que se hace en solitario. Desde TMB y Ajuntament de Barcelona, entidades responsables del metro y de este enlace de transbordo, se han buscado alternativas para hacer más llevadero este recorrido, poniendo colorido y música en vivo.
Esta imagen la tomé para hacer un ejercicio práctico de plasmar el “punto de fuga” en la fotografía. La foto está hecha en tiempo de pandemia en ese interminable pasillo. Así que puse mi cámara en posición, esperé el momento oportuno, y ¡clic! ¡Foto hecha!

El punto de fuga de una fotografía es el lugar imaginario o real donde convergen dos o más líneas paralelas que se alejan hacia el fondo de la imagen. Es el “destino visual” al que nuestro ojo viaja cuando observa una imagen con perspectiva.
Escogí la Olympus E-M10 Mark III, con una ISO 640, no muy alta, una apertura de ƒ/7.1 y una velocidad 1/10s, para que pudiera entrar la luz necesaria. Al ser una cámara mirrorless, que no tiene espejo como las réflex, te permite disparar a baja velocidad y mantener un buen enfoque y nitidez. La focal de 14mm permite un campo de visión amplio. Es importante recoger tanto la amplitud del pasillo como su longitud. Al poner la figura de una persona intento darle una sensación de aislamiento y soledad, además de crear profundidad a la imagen.
Este transbordo me recuerda, un poco, esos tramos de nuestra vida en que nos tenemos que enfrentar a situaciones y decisiones que, por mucho que tengamos personas a nuestro alrededor, debemos resolver nosotros solos. La gran ventaja que poseemos los cristianos es que tenemos un Dios que nos prometió que estaría con nosotros en todo momento.
“He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:20 (RVR1960)
¡Gracias, Dios!









